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Publicado por:
Redacción
miércoles, 21 de abril de 2004
Buenos Aires.- Comunicado de Prensa de la Embajada de Ucrania en la República Argentina.
La catástrofe en la central nuclear de Chornobyl (Ucrania) que ocurrió el 26 de Abril de 1986 fue uno de los mayores desastres ambientales en la historia humana. Por su magnitud, constituye el accidente más grave de carácter tecnogénico y ecológico de la civilización.
La catástrofe de Chornobyl afectó gravemente a Ucrania, causando pérdidas incalculables, terribles daños a las personas, a la flora, a la fauna, e impactó en la vida cotidiana de la población. Los efectos de la radiactividad han superado todas las previsiones, y la verdadera dimensión de los daños se está conociendo dieciocho años después. Aún hoy, una quinta parte del territorio de Ucrania permanece contaminada por elementos radioactivos. De los 2,9 millones de habitantes que fueron afectados en territorio ucranio por esta catástrofe, los más vulnerables resultaron ser los niños, muchos de los cuales padecen enfermedades oncológicas que afectan la glándula tiroides, el hígado y el recto.
Desde el mismo momento en que se produce esta catástrofe, y hasta el presente, el Gobierno de Ucrania, con la ayuda de la comunidad internacional, llevó a cabo un intenso plan de actividades para superar los efectos dramáticos de esta tragedia nuclear. Gracias a la asistencia internacional, junto con la capacidad tecnológica nacional, el país logró minimizar el impacto radiactivo sobre la población afectada.
Como consecuencia del accidente de Chornobyl, ha surgido una nueva dimensión de la medicina moderna. Ucrania se ha convertido en uno de los países líderes en la esfera de radiología, con un centro científico de medicina radiológica de fama internacional.
Sin embargo, la complejidad de la situación, que se aprecia con solo observar los mapas de contaminación, obliga a buscar soluciones basadas en un tratamiento científico integrado de todo el ecosistema, que incluya las zonas urbanas, los terrenos agrícolas y forestales, las masas de agua, y los diferentes recursos utilizados por el hombre. La solución de estos problemas requiere intensos esfuerzos, no sólo por parte de Ucrania sino también de toda la comunidad internacional, mediante acciones conjuntas y aplicando los recursos en común.
En este sentido Ucrania aprecia y resalta la solidaridad de la República Argentina en el reconocimiento de la gravedad de la explosión nuclear, así como su valioso apoyo brindado a los niños ucranios de la zona de Chornobyl que tuvieron la posibilidad de recuperarse en la tierra argentina, durante los años 1991-1993.
Ucrania asumió el esfuerzo principal de las actividades para superar las consecuencias de la catástrofe, y continúa destinando y ejecutando anualmente entre el 5 al 7 % del presupuesto anual de Estado, para dichos fines.
Un paso muy importante en el cumplimiento de las obligaciones internacionales de Ucrania, constituyó el cierre de la central nuclear de Chornobyl en diciembre del año 2000. El país dio este paso en condiciones difíciles, teniendo en cuenta los intereses de su pueblo, de la comunidad internacional y de las generaciones futuras.
Al mismo tiempo, y con la participación de más de 40 países, se están realizando trabajos para reforzar las medidas de seguridad en las instalaciones de la planta nuclear. A través del Memorando de Entendimiento del año 1995 firmado entre el Gobierno de Ucrania, por una parte, y los países del G-7 y la Comisión Europea por la otra parte, se estableció el Fondo de Protección de Chornobyl, con el objetivo de financiar el proyecto de la conversión del sarcófago que cubre el reactor destruido en un sistema ecológico seguro. Este proyecto, administrado por el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, está presupuestado en 750 millones de dólares. Con la asistencia internacional se está financiado el mantenimiento y la estabilización del viejo sarcófago, cubriendo el agujero del reactor que había explotado hace 18 años.
Actualmente, los esfuerzos de la comunidad internacional están dirigidos a un proyecto que prevé la construcción de un nuevo escudo protector, que se extenderá sobre el reactor destruido que sigue siendo una amenaza ambiental.
Una de las principales lecciones de esta tragedia, es que Chornobyl nos obliga a recordar siempre la unidad y correlación del mundo actual y, por lo tanto, la responsabilidad de cada país, de cada pueblo y de cada persona en la felicidad y la seguridad de este mundo. Nosotros, en Ucrania, estamos convencidos que la humanidad puede lograr estas metas. Es nuestra obligación ante las víctimas de Chornobyl.
Buenos Aires, el 20 de abril de 2004
Fuente: Embajada de Ucrania en la Argentina
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