|    Registrarse
   
jueves, 24 de julio de 2008
Noticias
Mueva el ratón sobre este texto y luego haga clic en la barra de herramientas para editar el contenido
Noticias
Buscador de Noticias
Noticias
oct 20

Publicado por: Redacción
sábado, 20 de octubre de 2007

 Un ritual que se renueva todos los años

La Fiesta de la Cerveza, en Villa General Belgrano, reunió a más de 60 mil personas el último fin de semana. España, Escocia, Alemania y muchas otras colectividades mostraron su cultura y su arte. Ucrania dijo presente y se llevó el cariño y la ovación del público.  

Más de 120 mil personas pasaron por la localidad cordobesa Villa General Belgrano, los últimos dos fines de semana, para disfrutar de la tradicional Fiesta de la Cerveza.  La más grande del país, que emula a las que se realizan en Alemania y Brasil.

Matrimonios con bebés, adolescentes que cuentan los chops que beben en busca de algún récord sin estadísticas a la vista, chicas que dejan sus inhibiciones en hoteles y autos, hombres y mujeres que rondan los 60 y no pueden controlar la inercia de sus pies cuando por los parlantes suena Barrilito de Cerveza.

Por unos días, la población de la villa se convierte en un enorme muestrario de edades, condiciones sociales, deseos inflamados, formas de diversión, adicciones y resacas. Mezcla de fiesta popular llena de raíces folclóricas con recital de los Rolling Stones. Una tradición que no reniega de raros peinados nuevos ni ritos de cancha. 

 Mientras sobre el escenario se suceden grupos folclóricos de distintas colectividades, las miles de personas que colman cada jornada el parque cervecero aprovechan para conocer alguna nueva danza, recorrer el predio, descansar el sistema digestivo, charlar y hasta improvisar algún scraun en homenaje a los enormes Pumas. Cuesta encontrar, a primera vista, puntos en común entre tantas tribus que, desde todo el país, peregrinan hacia la villa casi como rito de adoración al Dios Salchichardo.

Entre esas dos o tres coincidencias, consumir cerveza sin parar se lleva el primer lugar sin discusión. El buen ánimo y las ganas de pasarla bien sin molestar al otro, ocupan la segunda ubicación en el ranking. Y no sería arriesgar mucho decir que el tercer momento de adhesión casi unánime lo consigue el Ballet Folclórico Ucranio Prosvita en cada una de sus presentaciones.

Sábado 13, 22.30. Por octavo año consecutivo, el ballet Prosvita sale en busca de conseguir lo casi imposible. Que por un momento lo que pasa en escena sea más importante que el instinto bebedor.

 Sábado 13, 22.38. Termina Ucrania Mía y la reacción del público ayuda a distender esa nerviosa expectativa que precede cada salida a un escenario. Hay más baile, y las tribus parecen solo una.

Sábado 13, 23.10. El último acorde de Hopak desata una nueva ovación y aplausos de pie. Antes, Hutzulka, Povsonetz y el Baile de las Coronas, habían obtenido respuestas calcadas.

Siempre estará en discusión qué debe privilegiar un ballet de colectividad. Técnica, fidelidad al modelo original, emoción, homenaje. En todo caso el ballet Prosvita consigue, en Córdoba, establecer una conexión muy especial con el público de la Fiesta, con varios rasgos que se destacan.

Domingo 14, 23.30. La llovizna para, y recomienza. Una marea humana agita jarras. Los privilegiados de la primera fila apoyan las suyas sobre el tablado, que tiene mojada casi la mitad de su superficie. Los locutores hacen malabares para sostener a la multitud que se impacienta mientras los sonidistas ponen a punto el sonido para la orquesta del ballet.

 Apenas arrancan los músicos, alcanzaría con el ritmo que marca la gente para hacer la función. Somos de Ucrania exhibe contrastes de velocidad e intensidad. Ante cada ataque orquestal se renueva el acompañamiento que sube desde abajo y que potencia la entrega que devuelven los bailarines.

Domingo 14. 23.50. Rojo furioso desde las parrillas de luces, para la secuencia de lanzas, sables y Povsunetz. El aliento no decrece, pero por un rato impera el silencio necesario para que se escuche el juego entre la percusión y los golpes de las lanzas. Respeto.

Una vez más, las chicas con sus coronas presagian el Hopak de cierre. Desde el público alguien le ofrece un trago al bailarín que termina su rutina. Y el bailarín acepta. Complicidad. La química entre músicos y bailarines funciona a la perfección.

No hay margen para el cansancio. Varias chicas sentadas sobre los hombros de sus parejas, amigos o lo que sea, bailan al compás. A unos metros del escenario, asoma una remera con la doble inscripción: “Oktoberfest–Prosvita”. “Somos fans del ballet Prosvita”, dirán más tarde los siete amigos de Zárate. Fidelidad.

No son los únicos que ya reconocen a los bailarines por sus nombres de pila. “Los seguimos desde hace años”, asegura el vocero de otro grupo, de zona sur, que confiesa haber tenido una novia “ucra”, que lo introdujo en la cultura de los “varenyke” y el “schupak”.

Lunes 15. 0.05. Sobre el escenario nadie se guarda nada. Cada paso se baila como el último. La misma entrega exhiben esos miles que desde el parque siguen la función con atención, y que saludan el final con una ovación interminable. 

Truenos que conmueven la mañana de lunes. Las nubes presagian un anticipado fin de fiesta. Despertarse a las 11 es madrugar. Rastros de una noche agitada surcan las caras de unos cuantos bailarines que mienten preferir que se suspenda la última presentación. Y eso lo sabe hasta el sol, que un rato antes del horario programado baña el parque cervecero, y borra todo resto de agotamiento.

Lunes 16. 17.00. Ya no son los casi 20 mil espectadores de la noche anterior. El clima familiar reemplazó los rituales rockeros y las sillas retornaron a su lugar. Sin embargo el entusiasmo y la conexión permanecen. Distintas, pero están. Detrás del escenario, el plantel ya recobró la efervesencia que precede la salida a escena.

Lunes 16. 17.30. Esta vez no hay orquesta. La música va enlatada. Las piernas dejan de doler. Y la magia renace. La función es más corta, pero tan intensa como las de los días previos. El intercambio se repite. Alguien, desde las primeras sillas grita “gracias”. Y lo que va y viene no es más que cariño.



Edited by - Redacción on 22/10/2007 10:25:10

Tags:

Su nombre:
Título:
Comentario:
Agregar comentario    Cancelar  
Copyright 2007 by UCRANIA.com     |    Declaración de privacidad    |    Términos de uso