Publicado por: Redacción martes, 20 de febrero de 2007
Honda conmoción ha causado en la sociedad berissense y muy especialmente en el tradicional ámbito de las colectividades extranjeras el fallecimiento de Esteban Nykon.Su historia de vida le valió ser considerado por sus vecinos como un verdadero símbolo del inquebrantable espíritu de los inmigrantes que a fines de la década del 40 llegaron a estas tierras desde el infierno de la guerra. En ese sentido, don Esteban Nykon no fue un inmigrante más. Su historia está íntimamente ligada a la lucha del pueblo ucraniano contra el yugo del comunismo soviético. Como soldado de la Primera División del Ejército de Ucrania, Nykon combatió con bravura contra el régimen que aplastaba la libertad de su pueblo. Antes de que cayera la pesada cortina de hierro que durante décadas ensombreciera a las naciones de la Europa del Este, Nykon logró salir y así fue como se radicó en Berisso, tierra de otros numerosos ucranianos que con el tiempo formarían una de las colectividades más fuertes del distrito.Desde su tradicional comercio de maderas y a través de su rica actividad comunitaria, Nykon supo ganarse un lugar entre sus vecinos. Padre de dos hijos que lo acompañaron en el negocio familiar, fue en varias oportunidades presidente de la Asociación Ucraniana Prosvita y actualmente se desempeñaba como presidente honorario y titular del Tribunal de Honor de esa entidad a nivel nacional y en la que convergen miembros de la nutrida comunidad ucraniana en todo el país.Ferviente católico, ayudaba a las Hermanas Basileanas y a otras obras religiosas. Y hubo una causa por la que luchó sin descanso: lograr reencontrarse con una hermana que había quedado allá en Ucrania, prisionera del régimen soviético que la mantuvo 15 años en la Siberia. Luego de numerosas peripecias, el reencuentro se produjo.
Honda conmoción ha causado en la sociedad berissense y muy especialmente en el tradicional ámbito de las colectividades extranjeras el fallecimiento de Esteban Nykon.
Su historia de vida le valió ser considerado por sus vecinos como un verdadero símbolo del inquebrantable espíritu de los inmigrantes que a fines de la década del 40 llegaron a estas tierras desde el infierno de la guerra. En ese sentido, don Esteban Nykon no fue un inmigrante más. Su historia está íntimamente ligada a la lucha del pueblo ucraniano contra el yugo del comunismo soviético. Como soldado de la Primera División del Ejército de Ucrania, Nykon combatió con bravura contra el régimen que aplastaba la libertad de su pueblo. Antes de que cayera la pesada cortina de hierro que durante décadas ensombreciera a las naciones de la Europa del Este, Nykon logró salir y así fue como se radicó en Berisso, tierra de otros numerosos ucranianos que con el tiempo formarían una de las colectividades más fuertes del distrito.
Desde su tradicional comercio de maderas y a través de su rica actividad comunitaria, Nykon supo ganarse un lugar entre sus vecinos. Padre de dos hijos que lo acompañaron en el negocio familiar, fue en varias oportunidades presidente de la Asociación Ucraniana Prosvita y actualmente se desempeñaba como presidente honorario y titular del Tribunal de Honor de esa entidad a nivel nacional y en la que convergen miembros de la nutrida comunidad ucraniana en todo el país.
Ferviente católico, ayudaba a las Hermanas Basileanas y a otras obras religiosas. Y hubo una causa por la que luchó sin descanso: lograr reencontrarse con una hermana que había quedado allá en Ucrania, prisionera del régimen soviético que la mantuvo 15 años en la Siberia. Luego de numerosas peripecias, el reencuentro se produjo.
0 comentarios al momento...