En la vereda el grupo se muestra inquieto. Son entre 10 y 12 personas. Bajan desde varios autos y se reúnen apenas al costado del frente de la casa elegida. No hace falta más que unos segundos para revisar que todo esté en orden y reemprender la rutina del día.
Una rutina por cierto extraña, porque cada casa visitada es un mundo, y siempre hay algo por descubrir. Una rutina que para algunos lleva años de repetición. Sin embargo, antes de cada comienzo, corre por el cuerpo esa sensación que mezcla la felicidad de estar ahí con la responsabilidad de quien desea que todo salga afinado, parecido a perfecto.
La imagen, que seguramente despertó la curiosidad de más de un vecino de la zona de San martín y alrededores, se multiplicó por unas 50 veces durante cuatro días. El sonoro tintineo de la campanita abrió el camino una y otra vez. “Jrestos Narodyvsia”, saludaban los visitantes como lo indica la tradición, y hacían su ingreso en casas de socios y amigos de la filial San Martín de la Asociación de Cultura Prosvita. “Slavite Ioho”, contestaban los dueños de casa, siempre dispuestos a recibir a los huéspedes.
El tiempo es tirano en épocas de fin de año. Son muchos los amigos para visitar y muchos los villancicos por cantar. Por eso, sin demasiados prolegómenos, los coreutas se acomodaban en el lugar elegido por el anfitrión, y el mini recital de esas viejas “Kolliade” que cantan la alegría del nacimiento de Jesús empezaba a llenar cada rincón del hogar. Desde la cocina, el living, el comedor, o el patio. No importó el lugar. Sólo las ganas de mantener los usos y las costumbres de la madre patria Ucrania. Y cuando de eso se trata, nunca falta la lágrima que recorre alguna mejilla emocionada.
Todos los años la escena se renueva. Con algo más o menos de gente. Yendo a algunas casas más o menos. Pero sin perder ni un poco del entusiasmo que ayuda a que el legado de padres y abuelos se perpetúa a miles de kilómetros de su lugar de origen.
Felices, con la sensación de haber cumplido con su deber, los cantantes se fueron da cada casa con un poco más de cariño. El mismo que dejaron junto a sus canciones y su deseo de un muy buen año nuevo para todos, con salud y bienestar.
Informe: Eugenio Kozaczuk
Redacción: Eduardo Slusarczuk