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Friday, July 25, 2008
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Oleksandr Nykonenko: Holodomor en Ucrania - el rostro del genocidio

No me atrevo relacionar la vieja palabra griega "catástrofe" con una, relativamente nueva, ucraniana, "holodomor" (significa muerte masiva por hambre) pero, sin duda alguna, puedo afirmar que los griegos antiguos jamás hubieran podido prever, en su imaginación, tiempos tan difíciles como lo fue la catástrofe humana vivida, en los años 1932 - 1933, por el pueblo ucraniano. En Ucrania, se denominó con "Holodomor" la más grande hambre maquinada en la historia de la humanidad, que quitó la vida a más de 7 millones de  ucranianos.

Holodomor en Ucrania - el rostro del genocidio.

 

"Las reflexiones sobre el pasado

pueden ser de utilidad en el futuro"

Winston Spenser Churchill

 

En la historia de la humanidad se han registrado muchas catástrofes, tanto de carácter natural - inundaciones, sequías, erupciones volcánicas, etc. - como también provocadas por acciones del hombre, por ejemplo las consecuencias de grandes conflictos militares, así como por calentamiento global, toda clase de epidemias -pestes, SIDA, etc.

 

La sola palabra "catástrofe", en su sentido primario, no contiene una carga negativa. Proviene del antiguo griego "katastrophé" que significaba desenlace de una obra dramática, que podría ser tanto alegre como triste.

 

Tomando en cuenta que lo trágico cala más el alma humana que lo cómico y se recuerda por más tiempo,  la palabra "catástrofe" comenzó a asociarse, con más frecuencia, a un desenlace triste. Por ello, hoy día, esta palabra se utiliza para significar un final penoso, destrucción, la muerte. Y por esto el término "catástrofe" es el que mejor cabe para describir el significado de una tragedia humana, conocida en todo el mundo como "Holodomor", ocurrida en los años 30 del siglo XX, en el mismo centro del continente europeo, en la tradicionalmente rica y floreciente Ucrania - el famoso granero de Europa.

 

No me atrevo relacionar la vieja palabra griega "catástrofe" con una, relativamente nueva, ucraniana, "holodomor" (significa muerte masiva por hambre) pero, sin duda alguna, puedo afirmar que los griegos antiguos jamás hubieran podido prever, en su imaginación, tiempos tan difíciles como lo fue la catástrofe humana vivida, en los años 1932 - 1933, por el pueblo ucraniano. En Ucrania, se denominó con "Holodomor" la más grande hambre maquinada en la historia de la humanidad, que quitó la vida a más de 7 millones de  ucranianos.

 

¿Con qué y cómo se puede comparar esta catástrofe de la humanidad?¿Con el bien conocido "Holocausto" judío, con la matanza masiva de armenios, o con pérdidas humanas en la Primera y Segunda Guerras Mundiales? Aquí se trata de un exterminio conciente de una de las más grandes naciones europeas, que fue ejecutado en tiempos de paz, en un país que, para muchos, era el ejemplo de humanismo e igualdad social.

 

¿Por qué recién hoy hablamos, a viva voz, del "Holodomor"? Quizás porque, recién hoy, nos estamos liberando del miedo que reinaba sobre las víctimas de la inhumana política del gobierno de Stalin, durante varios decenios. El miedo es un compañero de ruta y, posiblemente, caudillo de la historia de la humanidad y se hace notar, en primer término, por la sensación de nuestra inevitable muerte y la de nuestros seres más queridos que, a su vez, vuelve endeble y pasivo nuestro cerebro. Nos queremos proteger de esta sensación por medio de la religión y de otros valores espirituales, que colocamos por encima de nuestra existencia terrenal. Indudablemente, uno de estos valores es la memoria humana que, componiéndose de estratos aportados por sucesivas generaciones, se transforma en la historia de la civilización mundial.

 

Por ello, al hablar hoy sobre la catástrofe de "Holodomor", estamos escribiendo otra página en blanco del tormentoso siglo XX,  que dio vida a la mayoría de los que hoy habitan la Tierra y que crean la historia para futuras generaciones.

 

Los motivos de la política stalinista, que ocasionó el masivo "Holodomor" en Ucrania, extienden sus raíces hasta los sucesos que ocurrieron como resultado de la Primera Guerra Mundial - la caída de la monarquía en Rusia y como una de sus consecuencias - la proclamación de la República Popular de Ucrania en el año 1918 que, dicho sea de paso, fue reconocida por la República Argentina junto con otros países.

 

La breve existencia del Estado Ucraniano Independiente, derribado en 1921 por las bayonetas del gobierno bolchevique, dejó tras de sí un recuerdo, tanto en medio de la población ucraniana como entre la clase gobernante  soviética en Moscú. Por una parte, la dirigencia de la ya nueva República Soviética de Ucrania (después de la creación de la URSS en diciembre del año 1922) ansiaba satisfacer las aspiraciones de la población, políticamente más consciente, y lograr la máxima autonomía en el contexto de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas; y por otro lado - el gobierno moscovita estaba interesado en mantener el mayor control posible sobre la región económicamente más desarrollada de la URSS que era, en aquel entonces, Ucrania. Precisamente en su territorio, en las provincias centrales, orientales y sureñas, estaba concentrado la mayor parte del potencial agropecuario e industrial del estado soviético. Precisamente allí existía la capa más pudiente de la pequeña y mediana burguesía (pequeños y medianos productores) - principal opositor a la realización de la política gubernamental, la así llamada industrialización y colectivización de la economía soviética y, en otras palabras, - la forzosa nacionalización de la propiedad privada. La resistencia a esta política llevada a cabo por el campesinado ucraniano, en primer término, que en aquél tiempo comprendía gran parte de la población no sólo de Ucrania sino, también, del Caucaso Norte y el Sur de la fértil provincia rusa de Kubañ, fue el motivo principal para la ejecución de la depredadora política de forzosa confiscación de granos, de ganado y de todo tipo de productos alimenticios, en las más ricas regiones agrarias, durante el otoño 1932 y la primavera del año 1933.

 

Además, el gobierno moscovita tenía presente que la nación ucraniana, segunda más numerosa en la URSS tenía, a la vez, una gran herencia histórico-cultural y sus propias tradiciones para la creación del estado. Debido a todo esto, constituía un peligro para las aspiraciones geopolíticas imperiales del régimen stalinista. Por ello, el masivo "Holodomor", organizado en Ucrania, debía servir de advertencia al Gobierno Soviético local y para sus intenciones de llevar a cabo una política relativamente independiente.

 

El momento álgido del "Holodomor" se produjo en la primavera del año 1933. Entonces, en Ucrania, morían de hambre 17 personas por minuto, 1000 por hora, casi 25000 por día. Según datos de científicos y expertos, debido al "Holodomor", la población de Ucrania disminuyó entre 8 y 10 millones de personas. Para comparar: la población actual de Dinamarca tiene 5,2 millones de personas, Austria - 8,3 millones, Bulgaria - 7,7 millones, Bélgica - 10,5 millones, Hungría - 10 millones.

 

La pérdida de la población de Ucrania, de aquél entonces, se puede inferir de los crecimientos y disminuciones en las poblaciones de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, según datos de Censos Generales Nacionales de los años 1926 y 1939, suministrados por fuentes oficiales soviéticas y que fueron aprovechados, en la investigación de las consecuencias del "Holodomor", por la Comisión Internacional Independiente de Jurisconsultos, creada en el año 1988, e integrada por prestigiosos profesionales de Suecia, Bélgica, Gran Bretaña, Canadá, Francia, EE.UU. de Norteamérica y también de Argentina en la persona del Dr. Ricardo Levene (h), ex Presidente de la Corte Suprema de Justicia.

 

En el año 1926 la población de Rusia comprendía 77,8 millones de personas, Bielorrusia - 4,73 millones, Ucrania 31,2 millones. En 1939 en Rusia había 99,6 millones de personas (+28%), Bielorrusia - 5,3 millones (+11,2%), Ucrania - 28,1 millones (-9,9%). Suponiendo que, en promedio, el crecimiento de la población en la URSS, durante el período de los años 1926 al 1939 hubiera sido del 16%, entonces la cantidad de habitantes en Ucrania en el año 1939 debería haber sido de 36,2 millones de personas. O sea, el resultado mínimo del cálculo oficial de la pérdida de la población de Ucrania asciende por encima de los 8 millones de personas.

 

Suministrando estas cifras, que claman de dolor al cielo, no pretendo  alcanzar en lo jurídico lo innegable del hecho de una consciente reducción masiva de la población de Ucrania. Sólo pretendo compartir con el lector de este artículo, la motivación lógica del deseo de los ucranianos de llenar los vacíos en la historia actual de su país, que es inseparable de la historia europea. Lo hago porque la historia, por sí misma, comienza a revelarnos las anteriormente poco conocidas páginas, porque se derrumban los muros que separan las naciones y se abren las compuertas de los archivos secretos.

 

Los criminales siempre piensan, en primer lugar, cómo esconder su crimen, conscientes del riguroso castigo que les espera. El "Holodomor" de los años 1932-1933 en Ucrania fue una acción bien planificada, los iniciadores y ejecutores entendían perfectamente lo antijurídico de sus actos y por ello cuidaban que cualquier prueba sobre los mismos desapareciera para siempre o fuese bien guardada. Pero nuestra historia en común no puede desaparecer, como no puede desaparecer la humanidad. La real dimensión del "Holodomor" de los años 1932-1933 en Ucrania, se está convirtiendo en una adquisición de la sociedad internacional, con el único objeto (ya que la Unión Soviética, como el régimen stalinista, hace mucho que no existen) - rendir un justiciero y sentido homenaje a los muertos y dejar para siempre, en la memoria de las generaciones futuras, la justa verdad sobre la trágica historia de la nación ucraniana causada por la ancestral aspiración de su pueblo de vivir de acuerdo a sus tradiciones, dar a luz y criar sus hijos, en un estado libre y próspero, sin miedos por el mañana. 

 

El anhelo de la comunidad mundial de asegurar a cada nación el derecho de guiarse por sus propias aspiraciones nacionales y también condenar para siempre y poner un histórico fin a tales fenómenos como muertes violentas y masivas, fue el motivo de estudio y aprobación, en diciembre del 1948, de la Convención de la ONU "Sobre la advertencia del crimen de genocidio y el castigo por el mismo", cuyo art. 2 define el genocidio "como cualesquiera de los actos,  que se realizan con la intención de destruir, total o parcialmente, un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal" y, en particular, "el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial".

Las dimensiones de la masiva destrucción de la población por hambre artificial, en los confines de un territorio, ya que las fronteras administrativas de Ucrania dentro de la Unión Soviética se vigilaban, en la primavera del 1933 por el ejercito regular y cuerpos de servicio especiales, con el objeto de aislar su moribunda población de una ayuda concreta por parte de las repúblicas soviéticas vecinas y del mundo en general, están comprendidas, sin duda alguna, en la antes mencionada definición del genocidio.

No analizaré, en profundidad, los motivos que mueven a ciertos poderes para, aún hoy, tratar de ocultar la verdad sobre los crímenes cometidos contra el pueblo ucraniano. Pero estoy seguro que denunciar ante la opinión pública mundial y condenar el terrible exterminio de la nación ucraniana que responde, sin duda alguna, a las características de genocidio, es un sagrado deber de todo consciente ciudadano del planeta, sea  ucraniano o argentino.

Por ello me es muy grato testificar, con profundo agradecimiento, que el Congreso Nacional Argentino, La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los parlamentos provinciales de Chaco y Misiones  y el Consejo Deliberante de la Ciudad de Berisso cuna, de la primera inmigración de ucranios a la Provincia de Buenos Aires, se adhirieron al apoyo solidario de varios países, tales como los EE.UU. de Norteamérica, Canadá, Australia, Georgia, Estonia, Lituania, Polonia, Hungría y de los países latinoamericanos como Perú, Paraguay y Ecuador,   a la iniciativa del Presidente Victor Yushchenko para obtener, por parte de la comunidad mundial, el reconocimiento del "Holodomor" de los años 1932-1933, acto de genocidio contra el pueblo ucranio.

Es que nos guiamos por la conciencia de la rectitud de nuestras acciones, como lo hemos hecho en Nüremberg, condenando a los culpables de la Segunda Guerra Mundial, como hoy condenamos el terrorismo en todos sus aspectos y luchamos por la consolidación de las generalmente aceptadas garantías de seguridad de los derechos de hombre, denunciando nuevos hechos históricos de su violación.

El siglo XX nos obligó a inventar dos nuevos términos internacionales, los que se mencionan en este artículo - "holodomor" y "genocidio". No buscaré una relación entre los  conceptos de éstos y la palabra griego "catástrofe". Pero mucho quisiera, que con un esfuerzo conjunto, le pudiéramos devolver a  esta palabra griega su sentido primario con acepción teatral, y que los términos "holodomor" y "genocidio" permanezcan en la historia del pasado siglo XX, que sería recordado sólo como un período de grandes descubrimientos en el camino de desarrollo de la civilización humana y no olvidándonos, sin embargo, de la responsabilidad que deja el recuerdo del sacrificio de millones de víctimas humanas para lograr, para todos nosotros, un presente y futuro mejor.

 

Oleksandr M. NYKONENKO

Embajador de Ucrania

 

Buenos Aires, noviembre 2007.

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Date Posted: 3/2/2008
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