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Friday, July 25, 2008
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Hace 15 años el Pueblo le dijo Sí a la Independencia

Hace poco más de 15 años, el 1 de diciembre de 1991, el pueblo ucranio se manifestó a través de un referéndum sobre la independencia de su país. Y como el 24 de agosto lo hicieron los políticos, tres meses después el pueblo también se expresó a favor de la libertad.

Hace 15 años el Pueblo le dijo Sí a la Independencia

Hace poco más de 15 años, el 1 de diciembre de 1991, el pueblo ucranio se manifestó a través de un referéndum sobre la independencia de su país. Y como el 24 de agosto lo hicieron los políticos, tres meses después el pueblo también se expresó a favor de la libertad.

 Ante todo, el 1 de diciembre mostró a un pueblo unido en la decisión de vivir en un país libre, democrático y feliz. El 90,32 por ciento de los ucranios apoyaron el Acta de Declaración de la Independencia. No hubo ningún punto sobre el cual el apoyo fuese menor a la mitad de los votantes que participaron del referéndum. Tal era la fuerza de la fe del pueblo.

 

En la historia de la formación del estado ucranio, no fueron pocos los imponderables que sorprendieron por su escala. El Primer Referéndum Nacional jugó un papel fundamental en la formación de Ucrania como un estado independiente, le dio legitimidad y le imprimió más fuerza a la letra del Acta de Declaración de la Independencia aprobada por el Parlamento.

 

El Referéndum Nacional de 1991 constituyó para el pueblo ucranio una prueba de su madurez política y una escuela para el ejercicio ciudadano. El Referéndum fue una demostración de las posibilidades concretas de consultar al pueblo acerca de las preguntas más importantes que hacen a su vida.

 

 

La historia del referéndum

 

A comienzos del año 1990 comenzaron a profundizarse numerosas reformas que afectaban sobre todo la situación económico-social y política de lo que era la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). El intento de parte d la administración central de la Unión de adaptar el esquema productivo y comercial a la economía de mercado fue el comienzo de la desintegración de un sistema que no se sostenía en base a preceptos económicos, sino a la necesidad de un manejo centralizado de tipo totalitario. Todo eso llevó a una crisis política que se tradujo en un aumento de la desocupación, caída del nivel de vida de la mayoría de la población y la aparición de tensiones sociales. Cierto es que las tensiones siempre existieron, aunque en torno a diferente modificaciones. Verdad es que ante un aparato represivo voraz, sus manifestaciones eran rápidamente sofocadas.

 

En ese punto en Ucrania se comprendió la necesidad de aplicar urgentes reformas. La aprobación de la declaración de la soberanía por parte del Parlamento el 16 julio de 1990 fue el primer paso en tal sentido. El documento postulaba la independencia para la toma de decisiones dentro del territorio nacional, lo que era subrayado entre los principios que sustentaban al gobierno, que se atribuía el poder de decidir en torno a cuestiones de economía, ecología, cultura, y de política interior y exterior.

 

En el documento también se mencionaba especialmente la necesidad de crear una sociedad democrática, con vigencia de los derechos humanos y  de la imprescindible puesta en ejercicio de valores políticos, económicos, sociales y espirituales que enaltecieran al pueblo ucranio.

 

 

Ucrania declara su Independencia

 

El 24 de agosto de 1991 el Parlamento ucranio aprobó un documento histórico para el destino de Ucrania: el acta de Declaración de la Independencia. El cuerpo legislativo, amparado en la tradición milenaria de un estado Ucranio independiente, declaró “la independencia de Ucrania y la creación de el estado soberano ucranio”. El manifiesto no dejaba lugar a dudas: “Desde hoy en el territorio ucranio rigen la Constitución y las leyes ucranias”.

 

La RSSU (República Socialista Soviética de Ucrania) dejó de existir, por decisión casi unánime de los representantes parlamentarios. En el mapa del mundo se incorporaba un nuevo estado independiente.

 

 

El Referéndum que dio vuelta la página de la historia

 

Para reforzar el Acta, el parlamento resolvió llamar a un referéndum para el 1 de diciembre de 1991. Era necesario, sobre todo, para terminar con las especulaciones de los sectores opositores a la independencia, radicados mayormente en la región oriental y sur del país, dónde se afirmaba que el pueblo no acordaría con la decisión de los diputados.

 

En tanto, la conducción de lo que quedaba de la URSS, en manos de Mijaíl Gorbachov, no perdía las esperanzas de mantener su influencia de cara a la compulsa. Además, su percepción era alentada por la comunidad internacional, que no se apresuraba a reconocer al nuevo estado, seguramente atenta a cómo se fueran dando los acontecimientos. Para el referéndum los ciudadanos debían responder “SI, confirmo”, o “NO, no confirmo”, a la pregunta: “¿Confirma Usted el acta de declaración de la Independencia de Ucrania?”.

 

De los casi 38 millones de votantes habilitados participó el 84,18 por ciento. Casi 29 millones (el 90,92%) confirmó la decisión de los legisladores. En la misma Crimea la afirmativa superó en cinco puntos a la mitad de los votantes. Lo propio sucedió en Sebastopol. En las provincias de Donetsk, Luhansky, Odesa y Jarkiv, la positiva fue mayor al 80 por ciento, mientras que la respuesta a favor fue casi unánime en Ivano Frankivsk, Lviv, Ternopil, Volyn, Rivne, ****omir, Kyiv, Jmelnytskyi, Cherkassi y Viniitzia. En el resto al menos nueve de cada diez dijeron “Sí”.

 

Con estos resultados nadie hubiera podido afirmar que el pueblo no estaba de acuerdo con el nuevo status del país. Después de casi 350 años ininterrumpidos de dominación, el pueblo ucranio se manifestó a favor de decidir por sí solo su rumbo. Este pronunciamiento no sólo reforzó la confianza en si mismo de parte del pueblo, sino que sirvió para que el mundo comprobara y creyera en la existencia del nuevo estado. Lentamente el reconocimiento diplomático fortaleció la situación internacional del nuevo Estado.

 

La manifestación del pueblo a través del voto ratificó su coincidencia con los ideales democráticos, de libertad, y de autodeterminación. Los resultados del referéndum pusieron en claro que la época comunista había llegado a su fin. Y se sabe que no existe fuerza que haga volver la historia atrás.

 

El 24 de agosto de 1991, cuando Ucrania volvió a llamarse así, tal como la tradición y la historia lo mandaban, arrancó un proceso que ya no se detendría, en la medida que el estado recobraba todos sus atributos de tal. El 4 de setiembre se izó la bandera azul y amarilla sobre la cúpula del edificio del Parlamento y el 28 de enero del año siguiente adquirió su status de enseña patria. El 12 días antes lo había hecho el himno “Aun no ha muerto Ucrania (Sche ne vmerla Ukraïna), cuya música fue compuesta por M. Verbytskyi y la letra por P. Chubynskyi. Poco más de un mes después, el Tryzub se convertía en el escudo nacional. Ucrania por fin contaba entonces con su simbología patria, componente fundamental de un estado independiente, libre y soberano.

 

Lo que vino después es texto de otra página de la historia. Pero lo más importante es que esta vez es el propio pueblo de ucrania el que la escribe con su idioma, su patrimonio cultural y su dignidad.

 

Varias fuentes.

Traducción y redacción: Eduardo Slusarczuk

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Date Posted: 3/2/2008
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